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Aplicación de Botox

El Botox es una proteína derivada de la toxina del botulismo, inicialmente se utilizó para tratar espasmos musculares y hoy en día es uno de los tratamientos que ofrece mejores resultados para la eliminación de arrugas.

Se inyecta con una aguja extrafina debajo de la arruga, el Botox relaja el movimiento muscular y con esto se consigue eliminar las arrugas, obteniendo un aspecto más joven.

El Botox ha ganado gran popularidad a través de los años por varias razones:

1.- Es más cómodo que una cirugía y los resultados son inmediatos. Cuando uno recibe un lifting, tiene que pasar por un proceso de vendaje en la cara durante varios días junto con hematomas, hinchazón y puntos de sutura y hasta pueden pasar meses antes de que podamos vernos en el espejo sin ver los efectos de su cirugía plástica. Con Botox, la hinchazón cesa en uno o dos días.

2.- El Botox es mucho más barato y más rápido que una cirugía plástica. El Botox toma tan poco tiempo para administrarse que un paciente puede recibir un tratamiento en cuestión de media hora.

3.- El Botox es temporal, de modo que si el destinatario de un tratamiento de Botox no le gusta cómo quedó después del tratamiento, no debe preocuparse pues su cara se reanudará de acuerdo a su apariencia normal dentro de unos tres a seis meses.

El uso del Botox es en extremo delicado. En primer lugar, hay que tener un conocimiento preciso de la anatomía humana, así como del manejo de las dosis y los instrumentos. Entre los efectos colaterales más reportados se encuentran: parálisis facial, ptosis palpebral o caída del párpado y cefaleas (12 a 24 horas después de la aplicación). Sin embargo, la distorsión no es para siempre. Después de cuatro o seis meses, el desagradable efecto habrá desaparecido.

Es muy importante que si usted decide someterse a cualquier tratamiento de belleza lo haga con un médico especialista, ya que TODOS los tratamientos incurren en riesgos para la salud.